La mente y la ansiedad.

Construyendo un Arca. Parte V Escrito 06

Marcos Joel Cortes

10/25/20262 min read

Recuerdo cuando experimentaba ansiedad constante.
Los ataques de pánico eran frecuentes y sentía que moría en cada episodio. Mi corazón parecía querer salirse del pecho, mi estómago apretado no me dejaba comer y las náuseas eran casi permanentes.

En aquel entonces no entendía por qué era así. Haber crecido en una familia disfuncional fue parte de la raíz. Hoy entiendo que mi mente tuvo que lidiar con heridas que nunca debieron existir, heridas que no sabía cómo sanar, manejar ni integrar.

La ansiedad, lo sabemos bien desde la psicología, es un mecanismo de anticipación. Nos alerta frente a un peligro real o percibido. El problema es que mi mente, al reconocer contextos, emociones o situaciones similares a las vividas en mi infancia, activaba el estado de alerta aun cuando el peligro no era tangible.

No estaba “dañado”.
Estaba condicionado.

Muchas cosas me ayudaron a disminuir la ansiedad y a sanar esas heridas que mi mente no comprendía. Y aunque hoy la ansiedad todavía toca la puerta, porque la vida siempre tendrá incertidumbre, he aprendido a no dejarla entrar como dueña de la casa.

Más adelante escribiré con detalle mi historia. Hoy quiero enfocarme en algo práctico: cómo fortalecer la mente para que la ansiedad, la depresión y el estrés no nos ganen las batallas de la vida.

Descubrí algo que la literatura psicológica respalda con claridad: la ansiedad y la depresión se intensifican cuando vivimos sin estructura.

  • Días sin planificación.

  • Horarios irregulares.

  • Alimentación desordenada.

  • Ausencia de rutinas.

  • Falta de ejercicio.

  • Una mente constantemente proyectada al futuro.

Cuando comencé a ordenar mis hábitos, a despertar a la misma hora, a entrenar, leer, escribir, orar y escucharme con honestidad, noté algo sorprendente: la ansiedad empezó a perder fuerza.

No porque esas actividades fueran siempre placenteras, sino porque generaban algo más profundo: estabilidad interna.


Sentía la satisfacción de quien cumple un deber.

Las rutinas regulan el ritmo circadiano.
Disminuyen el cortisol.
Organizan el sistema nervioso.
Le devuelven predictibilidad al cerebro.

Nuestro cerebro necesita estructura. Necesita orden.

El caos es inevitable, pero si no construimos un marco estable, viviremos en estado de alerta permanente. Y una mente en alerta constante termina agotada, confundida y ansiosa.

Por eso, en esta serie sobre cuerpo, mente y espíritu, no podía dejar de hablar de la ansiedad cuando hablo de la mente. Es en la mente donde ocurre la conciencia, donde se forma la identidad y donde construimos significado.

Cuando la mente está dispersa, preocupada o saturada de ansiedad, la conciencia se distorsiona, la identidad se debilita y el propósito se vuelve borroso.

El primer paso para estabilizar la mente es construir sistemas de predictibilidad:
continuidad,
organización, estructura, habitualidad, repetición y disciplina.

Ese es el alimento de la mente.


Mientras más orden intencional construyas, más estabilidad interna experimentarás.

La próxima semana compartiré consejos específicos y prácticos para fortalecer nuestra mente de manera deliberada.

Nos leemos la próxima semana.


Contacto

© 2025. All rights reserved.