El estudio del alma.

Construyendo un Arca. Parte VII Escrito 08

Marcos Joel Cortes

11/8/20262 min read

Cuando empecé a estudiar psicología descubrí que la palabra proviene del griego antiguo:

ψυχή (psyché) = alma, mente, principio vital
λόγος (lógos) = estudio, tratado, discurso racional

Me sorprendió descubrir que psicología significa literalmente: “estudio del alma”.

Eso reforzó profundamente mis motivos para convertirme en psicólogo, pues se suponía —por lo menos en teoría, que yo sería alguien que estudia el alma humana.

Con el tiempo, por supuesto, el concepto evolucionó. Hoy la psicología se define más bien como el estudio científico de la mente, la conducta y los procesos mentales. Pero en su origen, la palabra apuntaba a algo más profundo que lo puramente material: algo trascendente.

Quizá por eso siempre me ha intrigado la esencia del ser humano. Lo profundo. Aquello que realmente somos.

Porque sí, somos un cuerpo.
Somos nuestro sistema nervioso.
Somos nuestros recuerdos.
Somos microbiota.
Somos nuestros neurotransmisores.

Somos nuestra conciencia, en el sentido de que estamos apercibidos de nosotros mismos y de nuestro entorno.

Pero también somos nuestro inconsciente.

Es decir, somos más de lo que sabemos que somos.

Curiosamente, la Biblia parece referirse a esta dimensión profunda utilizando la palabra corazón. En algunas traducciones esta palabra aparece más de 800 veces, y no se refiere simplemente al órgano físico, sino a algo mucho más amplio:

  • Centro de la voluntad

  • Núcleo moral

  • Fuente de pensamientos

  • Lugar de intención y carácter

  • Esencia interior del ser humano

Por ejemplo:

“Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.”
Proverbios 23:7

“De la abundancia del corazón habla la boca.”
Mateo 12:34

En otras palabras, pareciera que sabemos más de lo que creemos saber.

Somos más de lo que estamos apercibidos.

Pero si esto es así, surge una pregunta inevitable:


¿Qué parte de nosotros toma realmente las decisiones?

Porque muchas veces sabemos lo que debemos hacer… y aun así no lo hacemos.

En el próximo blog quiero hablar precisamente de eso: del inconsciente, de esa parte profunda de nosotros que muchas veces parece dirigir nuestra vida sin que nos demos cuenta.

Nos leemos la próxima semana.


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