Construye tu cuerpo
Construyendo un Arca. Parte III Escrito 04
Marcos Joel Cortes
9/6/20262 min read


Fue hace un par de años que entendí que mi cuerpo importaba. Lo había descuidado y lo trataba como algo irrelevante. Nunca había considerado la verdadera importancia de cuidarlo y mucho menos de desarrollarlo. Quizá porque, desde el mundo intelectual, filosófico o religioso, se tiende a refutar que esto sea verdaderamente importante y se nos invita a enfocarnos en otras áreas constituyentes del ser humano.
En teoría no están equivocados. Pero en la práctica, una mente clara necesita un sistema nervioso regulado; un espíritu firme necesita un cuerpo capaz de sostener la disciplina que se le impone. El cuerpo es de una utilidad magnífica a la hora de exteriorizar, de manera sana, esa rectitud y fortaleza interna.
En lo particular, soy creyente de que es nuestro cuerpo físico el lugar donde se encarna la voluntad. Donde logramos doblegar nuestros deseos y la necesidad de satisfacción instantánea. Es una herramienta para imponer nuestra voluntad en base a lo que objetivamente sabemos que debería ser nuestro destino e ideal.
Es el cuerpo quien le da forma visible a nuestra verdadera esencia invisible.
Desde que decidí cuidar mi cuerpo de manera disciplinada, he venido entendiendo que es un reflejo de mi interior. Es el primer territorio donde se manifiesta el orden o el caos interno. La pregunta para mí es clara: ¿cómo sabré de qué estoy hecho si nunca le exijo nada a mi cuerpo?
No puedo hablar de disciplina y permitir que mi cuerpo refleje negligencia o caos. Debe haber coherencia entre ambos.
Un ejemplo claro para mí fue cuando, hace más de tres años, dejé por completo el refresco o soda. Era de los que podía tomarse dos litros completos en una sola comida. Mi decisión fue radical. Confieso que en otras áreas he sido más gradual, pero sabía que esto me causaba adicción y no me hacía bien.
A veces, en lo que a nuestra transformación se refiere, debemos dar cambios radicales; en otras cosas, cambios progresivos. Cuando una persona decide darle un giro a su vida, casi siempre ese cambio se nota primero a nivel físico. Algo cambió por dentro, y el cuerpo lo refleja. Porque el cuerpo es la primera manifestación de lo que ocurre en el interior.
Construir el cuerpo no es vanidad.
Es el primer acto consciente de orden.
La próxima semana seguiré profundizando en el cuerpo: no sólo como disciplina personal, sino como responsabilidad, deber y servicio hacia los que dependen de nosotros